CONÓCEME

Natalia V Narros Castillo

Titulada como Auxiliar Técnico Veterinario en el año 2011. 

Gran parte de mi experiencia se basa en hospitalización y urgencias, estoy titulada en FP como técnico de laboratorio.

Para mantenerme actualizada, he realizado diversos cursos en materia de nutrición, anestesia, adiestramiento canino, atención al cliente, hospitalización, fluidoterapia, urgencias, entre muchos otros más. Tengo especial interés por la oncología y los cuidados paliativos.

Estoy volcada en la homologación y el reconocimiento de la enfermería veterinaria en España, me encargo de formar a otros compañeros ACV para ayudarles a mejorar su situación laboral o encontrar trabajo.

Actualmente estoy terminado de formarme en gestión clínica y marketing digital para orientarlo al sector veterinario.

Si quieres saber más sobre mí, escríbeme y estaré encantada de responderte.

Un fuerte abrazo compañer@.

¡Hola!

Soy Natalia, es posible que ya me conozcas de redes sociales, pero me gustaría contarte un poco más sobre mí.

Como todos los ACV, soy una gran amante de los animales, esta vocación viene desde bien pequeñita, desde que tengo uso de razón, he rescatado animales callejeros. Según fui creciendo, esta labor se convirtió en un modo de vida, comencé a colaborar con centros de protección animal, realizaba rescates y les buscaba una buena familia, bueno, quitando los que se han ido quedando en la nuestra, que no ha sido pocos…

Por capricho del destino, llegó a mi vida una perrita boxer llamada Linda. La fui a buscar a un criadero en Toledo donde literalmente la estaban dejando morir. Su culpa fue nacer con una malformación en las patas traseras que la impedían flexionarlas, por lo tanto no era “vendible”, así que no le rentaba.

Cuando la recogí era un saquito de huesos, tenía una gran desnutrición que por desgracia se le juntó a una infección por parvovirus. Pero pese a todo eso, Linda tenía unas ganas enormes de vivir.

Ese mismo día me puse en contacto con la protectora en la que era voluntaria para que me ayudaran con este caso, Carlos de Mascoteros Solidarios, no dudo ni un segundo en ayudarme con Linda. Ese mismo día fuimos a la clínica para que empezara con su recuperación. Superó el parvo como una auténtica guerrera, y tuvo que pasar por 2 cirugías en cada una de sus patitas traseras para ofrecerle una mejor calidad de vida.

Como bien imaginarás, esas cirugías fueron acompañadas de muchas curas y una larga rehabilitación, Carlos me enseñó todo lo que tenía que hacer en casa para que no se infectara la herida y cómo fortalecer los músculos.

En una de las últimas revisiones me soltó la típica frase de “tenías que haberte dedicado a la veterinaria”, le confesé que desde pequeñita quería ser veterinaria, pero por circunstancias de la vida elegí otro camino profesional, justamente pasó a la consulta su Auxiliar Paula, y me dijo: Puedes estudiar Auxiliar Veterinario como Paula. Te confieso que en ese momento desconocía por completo que existiera nuestra profesión, a partir de ahí me recomendó una escuela y decidí dejarlo todo para empezar este nuevo camino profesional.

En el año 2011 terminé mis estudios como ATV, tuve la suerte de compaginar la teoría con prácticas en Mascoteros, lo que hizo que me resultara más sencillo retener todos los nuevos conceptos aprendidos. Me incorporé a media jornada como ATV en la protectora, mientras compaginaba el trabajo con las prácticas en un hospital veterinario, estuve un año yendo de prácticas y formándome de manera complementaria hasta que me contrataron de manera indefinida.

He de reconocer mi trabajo me apasiona, pero en todos esos años las condiciones laborales de los ACV eran pésimas, sueldos de 800€ por trabajar en turnos de 12 horas en urgencias, privándome de momentos familiares con mi hija, trabajando festivos como navidad o reyes, y un largo listado de situaciones laborales que me fueron creando un burnout y una fatiga emocional importante (me di cuenta un año después de haber dejado el trabajo).

En septiembre del año 2018 di a luz a mi segundo hijo, Joel, me tenía que incorporar en febrero del 2019, pero mi conciencia me hizo replantearme si quería privarme de tantos momentos familiares como había sucedido con mi anterior hija, por lo que decidí renunciar a mi trabajo. Estuve trabajando a media jornada hasta agosto de ese año para ayudar a formar a la nueva compañera que me iba a sustituir.

Durante todos los años que trabajé, me seguí formando, realicé muchos cursos de urgencias y hospitalización, hice un fp de laboratorio, por suerte, mi antigua jefa nos inculcó la importancia de mantenernos en constante formación, ya que nuestra profesión es sanitaria, y la medicina avanza.

Me gasté auténticos dinerales en formaciones que apenas me enseñaban lo justo, por lo que decidí empezar a formarme con cursos para veterinarios y quedarme con los conocimientos que yo consideraba podían aportar a mi trabajo y al equipo. Fue la mejor decisión que pude tomar, si bien es cierto que eran mucho más caros, aprendí mucho más, fue duro, ya que como ATV no partía de una base mínima para entender muchos conceptos importantes, pero me hizo darme cuenta de lo necesaria que era una formación completa y con conocimientos más avanzados para nuestra profesión.

Decidí abrir una cuenta en instagram para compartir todos los conocimientos que tenía con otros compañeros ACV, y el resto, fue surgiendo solo. Tengo la magnífica suerte de tener viejos amig@s veterinari@s que me valoraban como profesional y me animaron a crear formaciones avanzadas para el resto de compañeros, amigos que durante todo este camino de más de 2 años me han apoyado incondicionalmente en mi lucha por el reconocimiento de nuestras funciones como enfermeros veterinarios y a dar visibilidad a nuestro papel dentro del equipo veterinario.

Desde que comencé esta aventura como profesora de ACV, he tenido mis altibajos, recibí mucho apoyo por parte compañeros de profesión, pero también me cree muchos enemigos a los que no les interesaba que un ACV formarse en temas más avanzados al resto de ACV. Pero aquí seguimos, con un objetivo claro, conseguir que nuestra profesión sea reconocida y valorada como lo que es, un papel vital dentro del sector veterinario.

Los ACV somos una pieza clave dentro del equipo veterinario, nuestras funciones de enfermería son vitales para la medicina veterinaria, al igual que sucede en la medicina humana. Por ese motivo, necesitamos una formación reglada y que sea igual para todos los que quieran dedicarse a esta preciosa profesión. Seguiré luchando por conseguir la homologación de nuestros estudios, mientras tanto ofreceré una formación avanzada de calidad a todos mis compañeros que quieran crecer profesionalmente y ser una mejor versión de si mismo, siempre velando por el bienestar de sus pacientes peludos.